Presentación del blog

¡Saludos a tod@s!

Como su mismo nombre indica, este blog está destinado a recoger, paso a paso, todas mis salida, excursiones, rutas y viajes. Siempre a pié. Pequeñas escapadas, visitas a pueblos, rutas cortas, largos recorridos... Pero siempre a pie.

Mi idea es dar a conocer y compartir con todos mis lectores esos maravillosos rincones que muchos desconocemos y pasamos por alto, cuando están ahí, muy cerca de nosotros. O no tan cerca...


martes, 22 de julio de 2014

CAMI DELS BONS HOMES - 9ª Etapa - COMUS - MONTSEGUR

24 de julio - Jueves

Última etapa.
15 km.
Desde Comús hasta Montsegur.

Empiezo rodeada de belleza.

A pesar de que ayer acabé rendida con esa larga etapa de 35 Km, hoy me siento muy contenta de haberlo hecho así.
Hoy me queda una etapa bastante corta, pero que me irá muy bien porque gran parte del recorrido transcurre por las Gorges de la Frau, un lugar maravilloso.
También tengo una última prueba a superar: el ascenso hasta el pueblo de Montsegur, que según me han informado es muy duro.
Como cada día, me levanto temprano, desayuno bien - sobretodo si entra en el precio del alojamiento, como es el caso de hoy - e inicio la marcha.
El corazón se acelera cuando veo el letrero al inicio de la etapa. Montsegur a 15 km.
Casi no me lo puedo creer. He cruzado el Pirineo de sur a norte y estoy sólo a 15 km de conseguir mi objetivo. Impresionante.
Empiezo a caminar por una pista asfaltada. Estoy siguiendo el curso del rio Hers. La vegetación es exuberante y abundan, sobretodo, los avellanos y los helechos.

Esto parece una selva.

En poco más de dos km, abandono la pista e inicio un sendero que se adentra en les Gorges de le Frau.
Maravilloso.

Rincones de gran belleza.

Se trata de una estrecha garganta o desfiladero, de paredes casi verticales de gran altura, que encierra un espacio natural protegido de singular belleza. Gran diversidad de plantas y flores, y diferentes especies de aves que con sus trinos parecen transportar al caminante a un lugar mágico, encuentran refugio en este hábitat. Un riachuelo de aguas saltarinas, el frescor de las sombras de las altas paredes de la estrecha y profunda garganta y la paz que emana de tanta belleza, hacen que pase gran parte de la mañana en este lugar.

La altura de esas paredes parece haber atrapado la belleza del lugar.

Cuando salgo de las Gorges de la Frau, me doy cuenta de que es tardísimo.
A pesar de que sólo me faltan cinco kilómetros para llegar a Montsegur, sé por experiencia que debería llegar antes de la una del mediodía.
Pero según me informó el chico español con el que me crucé hace un par de días, este tramo se hace eterno por una dificultad añadida: el barro.
Empieza en una bonita pista forestal que atraviesa un gran hayedo, y que por el momento lo único que tiene de complicado es una fuerte pendiente ascendente. Pero tenía razón el chico.
A medida que avanzo, la pista parece convertirse en una especie de torrentera muy enfangada. Al principio no es nada difícil esquivar los lodazales. Pero llega un momento que todo el camino es un inmenso lodazal, sin posibilidad de esquivarlo, y con una profundidad tal que en ciertos puntos me cubre toda la bota.

El inicio de un sendero que, poco a poco, se irá convirtiendo
en un inmenso barrizal.

Si a eso le añadimos la fuerte pendiente, tenemos entretenimiento para rato.
Total que, mis planes de llegar temprano a Montsegur, se fueron al traste.
Llego a las dos del mediodía.
Ya de entrada me sorprende Montsegur. Es totalmente diferente de todos los pueblos que he visitado. En este parece haber vida.
Veo alguna tienda - ¡por fin! -  bares, restaurantes, hostales... Vaya, parece que se hayan juntado todos en este punto...


Mi primera preocupación es buscar un sitio para comer. Y claro, ya es tarde. En dos sitios me dicen que la cocina ya está cerrada. ¡A las dos del mediodía!
Doy una vuelta, curioseo por ahí, y mientras miraba la carta de un hostal, la dueña, una mujer mayor, se presta a calentarme lo que le quedó de las comidas del mediodía. ¡Salvada!
Por descontado que me como todo aquello que me pone por delante.


Y mientras acabo de comer, me sucede algo muy curioso.
Me entra una especie de... no sé cómo definirlo, pero en aquellos momentos decido dar por finalizado mi camino allí mismo.
Me entran unas ganas enormes de regresar a mi casa, con los míos, con mis costumbres y mis horarios....
Si pensarlo dos veces, aquella misma tarde y allí mismo inicio el regreso a casa.
Al fin y al cabo mi objetivo estaba cumplido: ir desde el Santuario de Santa María de Queralt, en Berga, hasta Montsegur.
Muy contenta y muy feliz.

En una próxima entrada, ofreceré algunos datos más sobre esta maravillosa ruta, algunas reflexiones, y el porqué de mi precipitado regreso, sin siquiera subir al castillo, cuando tenía previsto hacer dos etapas más, hasta Foix.
Sólo decir que ha sido una experiencia maravillosa.

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