Presentación del blog

¡Saludos a tod@s!

Como su mismo nombre indica, este blog está destinado a recoger, paso a paso, todas mis salida, excursiones, rutas y viajes. Siempre a pié. Pequeñas escapadas, visitas a pueblos, rutas cortas, largos recorridos... Pero siempre a pie.

Mi idea es dar a conocer y compartir con todos mis lectores esos maravillosos rincones que muchos desconocemos y pasamos por alto, cuando están ahí, muy cerca de nosotros. O no tan cerca...


martes, 3 de febrero de 2015

PONT DE VILOMARA - Tines de la vall del Flequer - Puig Gili - Balma Roja - Mas del Flequer - Ermita de Sant Pere de Oristrell.

Ruta realizada el día 31 de enero de 2015, con el equipo del Caminant per Catalunya.
Recorrido: 14,4 km de dificultad moderada.

Una nueva ruta, un nuevo programa de Caminant per Catalunya.

La de hoy ha sido una bonita ruta que nos ha permitido conocer las tinas (lagares) del valle del Flequer, su historia y sus características.
Nos hemos desplazado a la comarca del Bages, en el Parc Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac.
Entre los siglos XVIII y XIX, en Catalunya crecieron de forma extraordinaria las tierras dedicadas al cultivo de la viña. El motivo fue el aumento de la población y de la exportación de grandes cantidades de vino y aguardiente hacia el norte de Europa y América.
La aparición y propagación de la filoxera en Francia contribuyó a que aumentara la superficie dedicada al cultivo de viñas (más del 65% de la comarca del Bages), y permitió que durante unos años el precio del vino fuera muy alto.

Aunque no lo parezca, todas estas montañas eran viñas.
Ahora el bosque se ha adueñado de ellas.

Como que el terreno es muy escarpado, los caminos muy malos y las distancias a las diferentes masías  muy grandes, se construyeron estas enormes tinas en las mismas viñas pera evitar el traslado de las uvas y posibles malas fermentaciones, realizar la vendimia y hacer el vino en las mejores condiciones.
Se encuentran en grupos y pegadas a los margenes para aprovechar el desnivel, aunque también podemos encontrar algunas solas.
Una curiosidad:
Este hecho, la construcción de tantas tinas (lagares) y la obtención del vino en las mismas viñas, es un caso único en todo el mundo.
Estas tinas son unos grandes depósitos divididos en dos partes: la parte inferior, de piedra recubierta de cerámica, era el depósito donde se almacenaba el vino.
En la parte superior había una plataforma hecha con tablas de madera, un poco separadas, y una cuerda que colgaba del techo. Sobre las tablas se echaba la uva y se pisaba, agarrándose a la cuerda para mantener el equilibrio, y así se iba llenando el deposito inferior con el mosto que se colaba entre las tablas. Cuando el depósito estaba lleno, se precintaba y se dejaba fermentar.

Esta es la forma como se pisaba y obtenía el vino.

Estos depósitos se vaciaban por un orificio hecho en una piedra de la parte inferior denominado "boixa". Este curioso nombre proviene del hecho de que se solía utilizar un tapón de madera de boj (boix), para tapar este orificio.
Normalmente, la boixa estaba protegida por una barraca, anexa a la parte inferior del depósito, que servía también para proteger a la gente del mal tiempo y guardar los útiles y las herramientas.
Este auge se mantuvo hasta el 1879, año en que la filoxera atravesó los Pirineos y empezó a destruir las viñas por el Empordà.
A partir de ahí, a medida que iban muriendo las viñas, se iban abandonando las tierras, y el bosque empezó a adueñarse de ellas.

El bosque acabó por devorar las viñas y todas las construcciones.

Para hacer esta ruta nos trasladamos a la población de Pont de Vilomara, tomamos dirección a Rocafort y, a 4,2 km tomamos un desvío a la derecha señalizado como Oristrell. Allá mismo hay un párking y dejamos los coches.
Empezamos el recorrido siguiendo marcas verdes y blancas de sendero local y las primeras que encontramos son las Tines del Bleda.
Este es un conjunto de dos tinas con sus correspondientes barracas.

Tines del Bleda.

Parece ser que se ha hecho un buen trabajo de conservación y restauración. Paneles informativos nos permiten conocer mejor el uso y las características de estas construcciones.
En este primer grupo ya podemos apreciar con claridad el depósito, las tablas sobre las que se pisaba la uva, la cuerda a la que se agarraban para no caer y la barraca anexa en la parte inferior del depósito, con la "boixa"
Seguimos por el camino señalizado y no tardamos en llegar a las Tines del Tosques.

Tines del Tosques

Este es un conjunto de cuatro tinas adosadas y sus respectivas barracas. Espectacular.
Debo precisar que el hecho de que todos estos grupos de tines (lagares) se encuentren muy cerca del lecho de un torrente no es fortuito. Para la escrupulosa limpieza a que se debían someter estos depósitos antes de llenarlos con el mosto se necesitaba mucha agua y muy cercana...
Seguimos adelante, ahora por sendero, y a los pocos minutos, a pie de camino, encontramos un pequeño depósito excavado en el suelo, donde se hacía el "brou bordelés" o "caldo bordelés.
El brou bordelés era una mezcla de sulfato de cobre, cal y agua, y era empleado como fungicida, para luchar contra las enfermedades de las viñas.

Estamos llegando alas Tinas de l'Escudelleta.
Este es un espectacular conjunto de tinas en diferentes grupos.
Primero nos encontramos con una tina sola, con su barraca.

Tines de l'Escudelleta

Un poco más adelante, un conjunto de tres tinas cada uno con una curiosidad: algunas de las tinas tienen su entrada dentro de una barraca, en la parte superior. En la parte inferior de las tinas están las barracas que protegen las "boixas".
Y un poco más adelante, otro grupo de cuatro tinas con sus correspondientes barracas.
Disfrutamos como niños entrando y saliendo de las barracas y explorando todos los rincones de estas magníficas construcciones.
Tines de l'Escudelleta

Aún nos queda por ver las tinas de Ricardo, un conjunto de seis tinas y dos barracas, junto al lecho del torrente. A una de estas tinas le falta la parte superior y nos permite apreciar (incluso tocar) la pared interior del depósito recubierto de cerámica.

Tines d'en Ricardo

Este es un buen punto para pararnos a comer un poco y recuperar fuerzas.  Aun queda mucho de la ruta programada.
Para que no sea sólo ver las tinas, en lugar de dirigirnos directamente al Mas Flequer, dejamos el sendero local y nos dirigimos hacia la Serra del Puig Gili, por un sendero por el que vamos ascendiendo, suavemente en un principio y luego en fuerte pendiente hasta llegar a arriba.
El esfuerzo se ve premiado con unas espectaculares vistas del Bages, Pirineos y del macizo de Montserrat.

Espectacular vista de Montserrat

Manresa


Llegamos a la parte más alta y tomamos una pista a la derecha, ahora en descenso, hasta llegar a la Balma Roja. Aquí podemos ver un conjunto de tinas y barracas que se han construido aprovechando un gran saliente natural de la roca.

Balma Roja


Balma Roja


Nos ha costado un buen esfuerzo subir al Puig Gili y llegar a este sitio. Pero por descontado que merece la pena.
Después de un buen rato de curiosear por ahí, no queda más remedio que deshacer el camino hasta llegar de nuevo a la pista que conduce a la masía de ca'l Flequer.  
Y como todo lo que sube baja.... pues eso.... Ahora toca recorrer el sendero en fuerte pendiente descendente.
Ahora ya sí tomamos dirección a la masía de ca'l Flequer. Esta masía no está habitada, y su estado y el de las tres tinas que tiene adosadas empieza a ser un poco precario. Le haría falta una buena restauración...

La masía de ca'l Flequer

Dedicamos un rato a intentar encontrar la Font Freda, que según el GPS no puede estar muy lejos de la masía.
¡Bingo! Encontramos la fuente y los restos de un gran depósito cuadrado, clara evidencia de la preocupación por abastecer la masía de agua potable.
Tomamos un sendero que de nuevo asciende en fuerte pendiente y luego por pista forestal, hasta la ermita de Sant Pere de Oristrell.

Sant Pere d'Oristrell

Una breve pausa antes de seguir nos permite admirar una potente tormenta que se está desatando sobre Ripoll y alrededores. Decidimos no retrasarnos, el tiempo amenaza lluvia, y pasamos por el mas Oristrell y de aquí en pocos momentos, llegamos a los coches.


Estas nubes no presagian nada bueno.

Volvemos al pueblo Pont de Vilomara. No podemos marchar sin visitar el famoso puente románico y tomar las últimas fotos. Es una auténtica maravilla.

Vista del puente y el pueblo.

Y los amenazadores nubarrones siguen creciendo y ganando en extensión. Se dejan oír los truenos y empiezan a caer gotas.
Al final nos va de un pelo. Está lloviendo con ganas en el sitio por donde hemos caminado hoy.
Y de regalo... Un precioso arco iris.
Un día fantástico.

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