Presentación del blog

¡Saludos a tod@s!

Como su mismo nombre indica, este blog está destinado a recoger, paso a paso, todas mis salida, excursiones, rutas y viajes. Siempre a pié. Pequeñas escapadas, visitas a pueblos, rutas cortas, largos recorridos... Pero siempre a pie.

Mi idea es dar a conocer y compartir con todos mis lectores esos maravillosos rincones que muchos desconocemos y pasamos por alto, cuando están ahí, muy cerca de nosotros. O no tan cerca...


lunes, 9 de febrero de 2015

TAVERTET - Puig de la Força - Riera de Balà - Lleixade Balà - Tavertet

Ruta realizada el día 8 de febrero de 2015
Recorrido: 11'3 km
Caminantes: Inés, Ana, Óliver y yo misma.

La niebla nos jugó una mala pasada...


Esta es una ruta preciosa, para disfrutar de excepcionales vistas y preciosos rincones. Siempre y cuando la niebla no nos juegue una mala pasada, como ayer.

Pero pudimos disfrutar de hermosos rincones...

Su grado de dificultad es moderada, por los desniveles acumulados. Pero muy, muy recomendable, con un mínimo de forma física.
De  nuevo metí la pata. Creo que nunca aprenderé. Cometí varios errores imperdonables.
Lo pasé mal, muy mal. Y mis hijas, ni os cuento. El susto fue tremendo.
Pero supe gestionar bien el problema, hallar una solución viable y llegar a buen puerto.
Os cuento.
Primer error: como ya me pasó en otra salida con mis hijas, no valoré lo suficiente el hecho de que una de ellas tiene asma y está en muy baja forma física. Acaba agotada, y hay momentos en que le resulta muy difícil seguir adelante.... (sorry...)
Segundo error: empezar a caminar a las diez de la mañana. Yo tenía programado empezar a las 9. En este tiempo las tardes aun son cortas. Y entre una cosa y otra, empezamos a las diez...
Tercer error: no gestioné bien la marcha durante el primer tramo de la ruta, en terreno llano, y nos entretuvimos mucho.
Cuarto error: no llevar encima un frontal o una linterna...

Creo que ya habréis entendido qué pasó.
¡Se nos hizo de noche cuando nos faltaba poco más de un kilómetro para llegar a Tavertet!
Y además, el camino transcurría por un sendero difícil de seguir y a través de espeso bosque.
A oscuras, sin ver el camino, a algo más de un kilómetro del pueblo y con mi hija que no podía con su alma... Reconozco que durante unos momentos me asusté un poco.
Por fortuna el sentido común se impuso...
Tenía un GPS en mis manos. Lo que tenía que hacer era buscar una vía de escape. Y encontré una carretera que pasaba a unos 800 metros de allí. Lo único que teníamos que hacer era ir rectos hacia esa carretera, guiados por el GPS. Claro que, eso, en terreno llano, es muy sencillo de hacer. Pero nosotros estábamos en una pared rocosa...
De la manera que pudimos seguimos adelante, en cuanto encontramos un canal lo trepamos como los monos casi a tientas,  cruzamos un bosque apartando ramas, zarzas y matojos, un prado y... ¡llegamos a la carretera!
Esa era la carretera de Tavertet y sólo había que seguirla. La sensación de alivio fue enorme. Tanto que, hasta llegar al coche no nos percatamos de que la ropa de abrigo aun la llevábamos en la mochila. Y eso que había cero grados de temperatura...
Por fortuna todo quedó en un susto y una lección para próximas salidas.

Ahora, paso a relatar la parte más agradable de esta salida.
Aparcamos en un gran párking que hay a la entrada del pueblo y en seguida nos ponemos en marcha.
Hace mucho frío y hay algo de nieve en las zonas que no toca el sol.

Coll de Malla, con nieve.

En seguida llegamos al coll de Malla y empezamos a bordear los impresionantes riscos por caminos y senderos.
Ya nos hemos dado cuenta de que hoy no es el mejor día para hacer este tipo de rutas.
Las zonas bajas están llenas de niebla y no hay vistas.
El pantano, los imponentes riscos que nos rodean, las montañas que se pierden en la lejanía,,, todo aparece difuminado y en algunos casos oculto y esquivo a nuestra mirada.

La niebla no nos deja ver con claridad las vistas.

Pero disfrutamos de lo lindo siguiendo el serpenteante caminito, a dos pasos del borde del risco...
Pasamos por delante de la casa del Castell y a pocos metros tomamos un desvío a la izquierda. Un sendero nos baja por una canal y llegamos hasta unas preciosas balmas (cuevas), formadas por impresionantes salientes de la roca.

Imponentes salientes de piedra formando grandes balmas.

Un poco más adelante llegamos al collet del Puig de la Força.

Fala añadir: "abstenerse personas con vértigo"

En este punto hay tres caminos.
El de la derecha desciende hacia la riera del Balá.
El del medio asciende hasta la cima del Puig de la Força.
Y el de la izquierda da la vuelta al Puig, por un estrecho sendero.
Empezamos siguiendo el de la izquierda, un estrecho sendero, en algunos puntos bastante aéreo (se han colocado cadenas para facilitar el paso en estos tramos complicados).
Abstenerse personas con vértigo. En un día claro, las vistas tienen que ser espectaculares, pero hoy la niebla sigue agarrada al fondo.

Un paso un poco difícil, equipado con cadenas.

Finalizada la vuelta y de nuevo en el cruce, ahora tomamos el que sube hasta la cima del Puig de la Força. Unos pocos metros de fuerte pendiente y llegamos a la cima. Hay que llegar hasta la punta, a la izquierda. En un día claro, tiene que ser espectacular...
Bajamos y ahora ya sí tomamos el sendero de la derecha. En fuerte pendiente nos baja hasta el borde del pantano, donde desemboca la riera del Balá. Llegamos hasta una pista forestal que rodea el pantano a apenas un par o tres de metros del agua. Seguimos esta pista, hacia la derecha, siguiendo el borde de esta riera, hasta un punto en que se estrecha y se puede cruzar.
Este es en rincón de impresionante belleza.

Sin palabras.....

Un precioso remanso de aguas tranquilas (al menos hoy sí lo estaban), grandes piedras y árboles de ribera reflejándose en el agua... Hay que verlo...
A partir de aquí iniciamos el ascenso. Un zigzagueante sendero, entre árboles y grandes piedras cubiertos de musgo, nos sube en fuerte pendiente hasta un cruce con un camino transversal.

Un sendero lleno de verdes musgos.

Hacia la izquierda, subiríamos hasta el peñasco del Morro de l'Abella. Pero a pesar de que las vistas desde este alto y afilado peñasco tienen que ser excepcionales, decidimos pasarlo por alto. Vamos justos de tiempo y la niebla sigue enturbiando todo el paisaje... Lo dejamos pendiente para la próxima visita a esta zona.


El Morro de l'Abella. Pero tendrá que esperar hasta la próxima....

Seguimos hacia la derecha, por un sendero que ahora planea y nos lleva a pasar por la Lleixa de Balá, Es una cornisa que que pasa por el medio de estos imponentes riscos, esquivando salientes o pasando por grandes balmas, pero sin ninguna dificultad especial.

El camino, por dentro de un espectacular saliente...

Al final de este sendero hay que descender un tramo por un pared rocosa, y para ello se han instalado un par de escaleras metálicas empotradas en la pared y una cuerda para el último tramo. No es nada difícil pasar por ahí, y a partir de ahí nos adentramos en un espeso bosque de boj y encina que nos tendría que llevar al Molí Bernat.
Pero ya no llegamos a él. Como ya he explicado, la noche se nos echó encima y tuvimos que cortar más o menos en este punto.
Esta ruta es fantástica. Cien por cien recomendable.
Os aseguro que la volveré a hacer, procurando que sea un día bien despejado...
A pesar del sobresalto final, esta ha sido una de las más espectaculares rutas que he hecho.
Me encanta esta zona.
Hasta la próxima!



2 comentarios:

  1. Una experiencia para no olvidar nunca y volver a repetir cuando haga falta!! ;)

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