Presentación del blog

¡Saludos a tod@s!

Como su mismo nombre indica, este blog está destinado a recoger, paso a paso, todas mis salida, excursiones, rutas y viajes. Siempre a pié. Pequeñas escapadas, visitas a pueblos, rutas cortas, largos recorridos... Pero siempre a pie.

Mi idea es dar a conocer y compartir con todos mis lectores esos maravillosos rincones que muchos desconocemos y pasamos por alto, cuando están ahí, muy cerca de nosotros. O no tan cerca...


miércoles, 3 de septiembre de 2014

PUIGSACALM - Des de Vidrà

Salida realizada el día 31 de agosto de 2014.
Recorrido: poco más de 20km.
Punto de encuentro: el bar del Hostal Serrasoles, a la salida del pueblo de Vidrà.

Nueve intrépidos aventureros, dirigidos por el capitán Albert, en busca de rincones mágicos e intentando llegar a la cima del Puigsacalm.
Aparcamos en el párking del Hostal Serrasoles y lo primero que hacemos es cargar pilas con un buen desayuno.
A eso de las 9'30 iniciamos la ruta. Nos dirigimos hacia el final del pueblo y, justo a la izquierda de un aserradero, encontramos un indicador "Puigsacalm", y el inicio de un sendero en fuerte descenso.
Empezamos a bajar con cuidado, pues las piedras están mojadas y resbaladizas. Pasamos dos puertas (no olvidemos nunca volver a cerrar esas puertas, son para que no se escape el ganado), y descendemos por este tortuoso sendero, lleno de grandes piedras.

Uno de los muchos pequeños saltos de agua que iremos encontrando

Seguimos por senderos en suave ascenso, siguiendo las indicaciones de los letreros metálicos que indican el Puigsacalm, algunos bastante emboscados, cruzamos algunos riachuelos y llegamos a la Font de la Vila Bosquerons. Un buen trak de Gps nos es muy útil en algunos tramos, puesto que la señalización es un poco escasa y los senderos cuestan de encontrar.

Como auténticos exploradores, por tramos muy emboscados.

Continuamos por la pista forestal hasta la Vila Bosquerons Y la masía de La Canal, que rodeamos por detrás, por el prado, entre un gran rebaño de vacas que pacen tranquilamente.

La Canal. Las vacas se acercan a saludarnos. 

Ya vemos la ermita de Sant Bartomeu, pero ahora no pasamos por ella, la dejamos para el regreso.
Pasamos por la casa de Sant Bartomeu, donde hay unos perros que forman una buena escandalera, pero están atados y no ofrecen ningún peligro.

Casa de Sant Bartomeu.  En el porche del fondo están los perros.

Un poco más adelante decidimos hacer una paradita, bajo un gran roble, para reponer fuerzas.
Vamos ascendiendo poco a poco, hasta llegar a unos grandes prados, en fuerte pendiente ascendente, que cada uno de nosotros sube por donde puede.
Arriba encontramos más señales. La cima del Puigsacalm ya no está lejos.
Atravesamos un precioso hayedo y ya sólo nos queda el tramo final. Unos pocos metros de duro ascenso y llegamos a la cima.

El último tramo para llegar a la cima.

El día se ha mantenido algo nublado desde el principio, y nos encontramos con la desagradable sorpresa de que grandes bancos de niebla nos impiden disfrutar de las excepcionales vistas que en un día claro se pueden ver desde esta cima. Una pena. Otro día será...
Un vértice geodésico, una bandera catalana, una gran cruz, un par de placas y mucha gente... casi no cabemos en esta reducida cima.

La cima del Puigsacalm.

Hacemos algunas fotos, intentamos entrever algo de las vistas entre la espesa niebla, e iniciamos el descenso por el mismo camino.
Cuando llegamos de nuevo a los prados hacemos una nueva pausa. Lo justo para beber un poco de agua y algún tentempié.
Retomamos la marcha y, en lugar de descender por los prados, seguimos un camino a la izquierda por el que llegamos a la Font Tornadissa. Un rincón precioso.
Siempre en descenso, ahora sí que pasamos por la bonita ermita de Sant Bartomeu, que se alza solitaria entre prados.

Ermita de Sant Bartomeu

Vamos siguiendo una pista forestal en plácido descenso, tomando algunos atajos para acortar un poco el camino, y nos detenemos unos momentos en el Salt de la Vila Vella. Espectacular.

Salto de la Vila Vella. Espectacular.

Nos estamos acercando de nuevo a Vidrà.
Ya sólo nos queda volver a subir por el sendero de las grandes piedras, pasar las dos puertas, y llegamos al aserradero, con lo que ya estamos en el pueblo.
Unas cervezas en le terraza del bar del Hostal Serrasoles, para relajarnos y comentar la ruta realizada, y damos por finalizada la salida de hoy.
Una ruta preciosa, en la que hemos alternado bosques, rios, prados, montaña y algunas masías (y la ermita de Sant Bartomeu), con gran encanto.
La parte negativa, la niebla que no nos ha dejado ver las vistas desde la cima. Pero esto no ha sido impedimento para pasar una muy agradable jornada en muy buena compañía.

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