Presentación del blog

¡Saludos a tod@s!

Como su mismo nombre indica, este blog está destinado a recoger, paso a paso, todas mis salida, excursiones, rutas y viajes. Siempre a pié. Pequeñas escapadas, visitas a pueblos, rutas cortas, largos recorridos... Pero siempre a pie.

Mi idea es dar a conocer y compartir con todos mis lectores esos maravillosos rincones que muchos desconocemos y pasamos por alto, cuando están ahí, muy cerca de nosotros. O no tan cerca...


jueves, 7 de noviembre de 2013

TRES TURONS. de la Urbanización Más Gabana a la cima de Montalt.

Ruta realizada el 26 de octubre de 2013
Más que una ruta, una mini ruta. Poco más de 4 km. Pero lo mejor de todo fue la aventura y el apuro que pasamos durante el retorno, puesto que se nos hizo de noche y un buen tramo en muy mal estado lo hicimos a oscuras y sin linternas.
Esta no fue una ruta planeada. Después de una comida familiar, nos apetecía dar una vuelta, "para bajar la comida..."
Al tiempo que uno decía "subimos a ese cerro", otro decía "a que no tienes valor...", y así empezó todo. Sin pensarlo dos veces, dicho y hecho.

Nuestro objetivo. Els Tres Turons.

En un coche nos situamos en el punto de partida, la Urbanización Más Gabana, al pié dels Tres Turons, en Arenys de Munt.
Cuatro alocados aventureros: mi hermana y su marido, mi hermano y yo.

De cháchara....

Empezamos a las 4'30 de la tarde y el objetivo era llegar a la cima del Montalt. " 2 km de subida y otros 2 km de bajada. Casi insignificante. Peeeero.....
Dejamos el coche en la urbanización y tomamos el sendero que conduce al Corral, una vieja masía abandonada.
Este tramo de la ruta es precioso. No es pista forestal, es sendero, en muchos tramos con grandes rocas, y pasa por en medio de un bosque de encinas muy típico de la zona.

Senderos de gran belleza

Grandes obstáculos en el camino...

Ya aquí nos entretuvimos bastante rato admirando la belleza del lugar, haciendo fotos y bromeando.

Este es el tramo en peor estado. Y es
el que hicimos a oscuras...

Llegamos a la pista forestal que lleva al Corral y también nos entretuvimos fotografiando esa vieja masía y todo lo que se nos ponía a tiro de cámara.

El Corral. Masía abandonada.

Seguimos adelante, ahora por pista forestal y guiados por mi hermano, gran conocedor de la zona, hasta la "Pedra de la Ferradura"

"Pedra de la Ferradura". Aquí hay un cruce de caminos bien señalizado.

Y de allí empezamos a tomar otro sendero hacia la cima del turó de Montalt.

Curiosidades...

Este último tramo era un poco más duro, ascendía en fuerte pendiente esquivando árboles y grandes piedras hacia la cima.
Y por fin, ¡la cima!

Los tres hermanos en la cima del turó de Montalt.

Me sorprendió por la cantidad de cosas curiosas que había en este reducido lugar.
Por un lado, el vértice geodésico. Eso ya es normal.
Por otro lado, un buzón de correos colgado en un soporte. La de bromas que hicimos referentes al pobre cartero que supuestamente tiene que subir a dejar la correspondencia... Pero no. No era para las cartas. En su interior había una libreta y bolígrafos. También muy normal en muchas cimas, para que los que allí llegan puedan dar su testimonio, como hicimos nosotros.

El buzón, con la libreta en su interior.

Lo que ya me acabó de sorprender del todo fue la gran cantidad de belenes que había por todas partes. Llegué a contar más de diez, de todos los estilos y el los rincones más insólitos. Un par de ellos habían sido colocados en el interior de unas botas de montañismo, otros en rincones de las rocas, algunos colgados de los árboles... Realmente ingenioso y sorprendente.

Belenes por todas partes.

Algunos de ellos bien curiosos.

También aquí nos estuvimos un buen rato, haciendo fotos, comentando todo lo que veíamos, dejando nuestro testimonio en la libreta...
Lo único que no pudimos hacer fue admirar las vistas que desde este punto deberíamos haber podido admirar de no ser por una espesa niebla que lo envolvía todo.
Y entre bromas y risas no nos dimos cuenta de que ya eran las 6'30 de la tarde y estaba oscureciendo.
Angustiados y conscientes de lo esto suponía iniciamos el camino de descenso.

Y la noche empezó a caer sobre nosotros....

El primer tramo, un sendero en fuerte pendiente descendiente a traves del bosque, lleno de árboles, raíces y piedras. Por aquí, al ir por el bosque, la visión ya era bastante reducida, pero lo salvamos bastante bien.
Luego la pista forestal hasta el Corral, la vieja masía. Ancha, en buen estado y sin mucha complicación, pero cayendo la noche sobre nosotros a toda velocidad.
Y quedaba el tercer tramo. El más difícil por su mal estado y ahora más complicado por la total ausencia de luz.
De uno en uno, arrastrando los pies para no tropezar y rompernos la crisma en alguna de sus grandes piedras y desniveles, abordamos el camino.

Gracias al buen olfato de mi hermano no nos perdimos.

No llevábamos linternas, y tuvimos que alumbrarnos con la escasa luz de los móviles.
Pero lo conseguimos. Angustiados y con miedo a una caída, pero con valor y ayudándonos unos a otros, llegamos sanos y salvos al coche.
Tampoco había otra opción. O eso o.... Pasar allí la noche, rodeados de jabalís....
A pesar del susto, disfruté mucho en esta ruta. Y es que un poco de emoción nunca viene mal. A parte de que el paisaje y todo lo que vimos, compensaron el esfuerzo.
Ahora sé que tengo que meter otra cosa en mi mochila...¡una linterna! Por si las moscas....



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